Ir al contenido principal

Compartimos artículo de la revista Kalinov Most #3, Octubre 2018.





SOBRE LA NECESIDAD DE PASAR A LA OFENSIVA: CARACTERÍSTICAS Y PARTICULARIDADES DE LA LUCHA ANTIPATRIARCAL EN EL TERRITORIO DOMINADO POR EL ESTADO CHILENO 
La lucha de las mujeres es amplia e incluye la lucha contra toda forma de opresión, de explotación, de destrucción y de desprecio por lo humano
Rote Zora

Este texto nace de la necesidad de profundizar algunos aspectos del artículo anterior “La lucha contra el patriarcado parte integral de la lucha por liberación total” (Kalinov Most número 2) y en lo concerniente a diversas situaciones que han presentado algunas expresiones de la lucha antipatriarcal en la región dominada por el Estado chileno.    
Es un hecho incuestionable que vivimos en una sociedad patriarcal, y que sus valores son más antiguos que cualquier Estado, el cual se encuentra relacionado directamente con el dominio masculino, por lo que la apuesta por el constante enfrentamiento contra todas las expresiones machistas creemos que debería necesariamente llevar implícita el ataque al Estado, ya que existen formas de lucha antipatriarcal que caen en cauces reformistas y que no se cuestionan el Poder centralizado. Por tanto, el abogar por “derechos de las mujeres”, en definitiva, viene a fortalecer el patriarcado en la medida que se exhorta al Estado a que se haga cargo de solucionar tal o cual situación, a que integre dentro de su estructura determinadas demandas, lo cual conlleva de manera inevitable a robustecerlo y perpetuarlo.     
Dentro de las fronteras del territorio chileno ya son varios años que muchas individualidades y grupos antiautoritarios se enfrentan a las diversas estructuras estatales y a las relaciones autoritarias que éste genera, pero, lamentablemente, hemos visto la constante histórica de lo fuerte que representa ser la misoginia que se manifiesta en múltiples sentidos y formas, siendo una de sus caras más brutales las reiteradas agresiones a compañeras en diversos espacios públicos y privados por individuos anárquicos o cercanos a los espacios antiautoritarios, las cuales, hasta hace poco, eran pasadas por alto o silenciadas por un entorno que prefería (y, en muchos casos, aún lo hace) mirar para el lado que hacerle frente y eliminar estas despreciables y podridas conductas. Hoy, son muchos los grupos de compañeras que han decidido visibilizar esta situación por medio de diversas estrategias cambiando drásticamente el panorama al interior de los espacios anarquistas. Sobre este tema volveremos más adelante.    
El machismo es algo que durante años no se ha cuestionado de forma radical dentro de los entornos anarquistas, reflejando, de una u otra manera, lo internalizado y naturalizado que se encuentra en gran parte de nuestro quehacer. Profundizando nuestra mirada, podemos observar lo determinante que resulta ser la nociva competitividad en la manera que tenemos de relacionarnos, lo cual, creemos, constituye una de las particularidades que presentan las relaciones en este territorio. Las constantes y reiteradas actitudes que tratan de resaltar la virilidad ligada a la imagen de un hombre - revolucionario-héroe, la pose estúpida y ridícula del “valeroso subversivo”, nos señalan lo impregnado que tenemos los valores patriarcales en nuestras conductas, las que poco o nada se cuestionan. Quizás esta imagen “heroica” corresponda, en parte, a uno de los tantos resabios que nos quedan de los grupos político - militares de la izquierda con sus planteamientos propios de ejércitos regulares o, quizás, sea porque aún se tiene a la figura del “héroe” como una aspiración… o puede ser por ambos motivos, pero lo que es seguro es que los espacios anarquistas están lejos de haber eliminado las dinámicas patriarcales en sus relaciones… ejercicio que se plantea como una tensión permanente y continua, ya que estos espacios se encuentran inmersos en un mundo patriarcal y autoritario.
Esta situación, junto con otras más, trajo consigo que un grupo no menor de compañeras se alejaran de todas las instancias anarquistas y levantaran espacios propios, optando algunas por relacionarse exclusivamente en espacios no mixtos o, como sus participantes los autodenominan en la región chilena, espacios separatistas.
La ilusión de las “burbujas de libertad”.
Creemos que la libre asociación es la base de cualquier organización que se componga de individuos autonomxs, por lo que no tenemos ningún problema si hay personas que quieran juntarse con quienes deseen, tengan el mismo sexo o no, edad o no, color de piel o no, etc. En este sentido, vemos a los espacios no mixtos como un medio importante para el desarrollo integral y, es más, gracias a éstos, muchas han sido las que se han atrevido a visibilizar relaciones de abuso y hacerles frente a los agresores. Vistos de esta manera, estos espacios se constituyen como una herramienta importante dentro de la lucha antipatriarcal. 
No obstante, nos alejamos de las posturas que plantean a dichas instancias como un fin en sí mismas. Así, nuestras diferencias con algunas individualidades que han optado por espacios no mixtos van en esa línea; en entenderlos como un punto de llegada, como una  “burbuja de libertad”,  es decir, como lugares libres de autoridad y dominio patriarcal y, en este caso, esta “zona libre” se crearía, supuestamente, porque no hay “hombres machos”. No podemos pretender acabar con años de autoridad y patriarcado solamente por el hecho de relacionarnos con personas con las que tengamos en común la misma corporalidad o afinidad;  desaprender y destruir con lo que nos somete es un larguísimo camino que no sabemos si tiene término.  
Partiendo de la base de que el patriarcado es la dominación de una construcción cultural (lo masculino) sobre todas las demás y que el “hombre macho” es el privilegiado dentro de ésta, entendemos que las relaciones de autoridad  y las relaciones de dominación propias del  patriarcado no son ejercicio exclusivo de un sexo biológico, ya que éste cruza todas las relaciones y comportamientos. Por lo tanto, las personas socializadas como mujeres no son antiautoritarias per se, como un agresor no nace siéndolo. Existe un amplio abanico de factores sociales, económicos y culturales que influyen en el desarrollo de los individuos (ahondar en ellos excede por mucho las pretensiones de este artículo) que han demostrado que las decisiones individuales no están determinadas por la biología.  
Ligado a lo anterior, somos enfáticxs en señalar que las pretendidas “burbujas de libertad” no existen; podemos generar espacios más o menos autónomos, o quizás hemos enfrentado y desecho a varios fantasmas que nos vuelven esclavxs y que nos transforman en jueces o policías, pero tenemos claro que mientras exista estado-patriarcado-capitalismo la dominación estará presente. Obviar al poder y todo lo que significa, creer que al levantar iniciativas alternativas se está acabando con todo lo establecido corresponde solo a una ensoñación que conlleva a la adopción de acomodadas y autocomplacientes posturas seudo radicales. Por lo tanto, ningún espacio o relación logra estar ajeno a la reproducción de la autoridad y a la dominación patriarcal, y las iniciativas no mixtas, como dijimos anteriormente, no son la excepción. Esto no quiere decir que estemos deslegitimando las diversas formas de lucha contra todo tipo de opresión (como lo pueden ser las instancias no mixtas), por el contrario, las alentamos y vemos lo indispensable de su multiplicación y cualificación si lo que se pretende es la destrucción de todo lo establecido. Pero entenderlos como espacios “puros” es creer aún en falsas realizaciones. Frente a esto afirmamos que no idealizamos ni soñamos con ningún paraíso, por más anarquista que éste sea, y como ya lo hemos dicho en artículos anteriores; para nosotrxs el anarquismo es tensión y enfrentamiento constante, no un lugar donde llegar.
Lucha antipatriarcal de acción
Las formas en las que  hacemos frente a lo que nos oprime son múltiples y, de forma particular, la lucha antipatriarcal en el territorio dominado por el Estado chileno ha ido adquiriendo diversas expresiones, algunas de las cuales han dejado de lado y, en algunos casos, deslegitimado el inevitable enfrentamiento contra el dominio de forma radical abocando su quehacer en el cuestionamiento de las relaciones interpersonales. Si dichos planteamientos vinieran desde sectores feministas reformistas, liberales o demócratas poco nos importaría y no le dedicaríamos ni una página de esta revista, pero lo que causa nuestra sorpresa y, porque no, preocupación, es que provengan de grupos y entornos cercanos, contrarios a la institucionalidad, que abogan por la destrucción del patriarcado y de toda forma de autoridad. Creemos que esto, inevitablemente, se relaciona con el hecho de percibir a los espacios no mixtos como un fin en sí mismos, como instancias donde se respira “libertad total”, ya que, así las cosas, ¿para qué combatir al poder y sus relaciones si se puede vivir alejadas de la autoridad y de la dominación patriarcal en estos espacios?   
No desconocemos todas las valiosas iniciativas que se han desarrollado desde espacios, colectivos e individualidades dedicados a la lucha antipatriarcal, vemos necesaria todas estas formas que apuestan por el desarrollo cualitativo, que apuestan por una sororidad entre antiautoritarias y que cuestionan la sexualidad binaria. Pero creemos que varias de estas iniciativas, al negar la necesidad de enfrentamiento y su agudización, pasan a convivir pacíficamente con el poder y se están transformando en “temas específicos de mujeres”, o sea ¿volvemos a los roles asignados según nuestra genitalidad?  Así, las mujeres y trans nos estamos quedando en el lugar donde el poder quiere que estemos; como inofensivos estilos de vida alternativos. Nos gusta ver a las compañeras en la calle, en las barricadas, levantando iniciativas antiautoritarias… conspirando.
A partir de lo anterior, es que vemos de suma importancia hacer mención a experiencias de lucha antipatriarcal que decidieron pasar a la ofensiva, que vieron en el combate contra lo existente una manera de buscar eliminar el patriarcado y toda forma de autoridad, que entendieron que golpeando fuerte es cómo nos quitamos los grilletes. Así, hacemos nuestras las palabras de Ann Hansen, quien fuera sentenciada “de por vida” por el Estado canadiense acusándosele de ser parte del grupo Acción Directa y la Wimmin’s Fire Brigade  (Brigada de Mujeres Incendiarias). Participó de diversas acciones en los años 70 y principios de los 80, las cuales apuntaban al Estado, el patriarcado y la tecnología;
Si las mujeres no desarrollan métodos y objetivos revolucionarios, los principales cimientos del patriarcado se mantendrán intactos, permitiendo que gobiernos, instituciones y empresas que encarnan el sistema de valores masculinos queden indemnes. Seguirá habiendo puestas de sol nubladas por la polución, vertidos de petróleo, gente hambrienta y ordenadores a cargo de la mente. El patriarcado quedará intacto, con unas pocas mujeres elegidas para las estructuras de poder.”        
En la Alemania occidental de los años 70 nace el grupo autónomo de mujeres Rote Zora dentro de la organización armada Células Revolucionarias. Este grupo surge junto a otros grupos de mujeres que visibilizaron el sexismo dentro del movimiento autónomo. Rote Zora entendió a la violencia política indispensable para la transformación social. Se intentó, desde diversos espacios, encasillar el accionar de estos grupos de mujeres sólo dentro de temas que tuvieran estricta relación con el patriarcado, ante lo cual Rote Zora afirma de manera categórica;  
No nos gustaba en absoluto esta división, ya que realmente nos atravesaba a nosotras mismas: al limitarnos a temas “específicos de mujeres” excluimos una parte de nuestra identidad. Aún no lográbamos comprender del todo este ámbito, lo “general” formaba también parte de lo “específico de mujeres”. 
Si bien discrepamos en ciertos aspectos con este grupo, como lo fue la forma en que llevaron a cabo la lucha anti – imperialista en el contexto de la “guerra fría”, rescatamos la experiencia armada que realizaron, la cual golpeó a múltiples instituciones y negocios donde la dominación patriarcal se manifestaba (y aún lo hace) con toda su brutalidad; atacaron a personas e instituciones relacionadas con el tráfico de mujeres, a la industria del sexo, señalando “que roba de  forma violenta y sin rodeos nuestras identidades, se puso en la mira de nuestra ira” y a las tecnologías genéticas y reproductivas por considerarlas “que materializan una relación de poder patriarcal en la que los autoproclamados “amos de la creación” intervienen, destruyen, crean algo “nuevo” a un nivel desconocido, a fin de explotar la vida, aumentar los beneficios y re – afianzar las estructuras de poder y dominio.”   
No obstante, Rote Zora dirigió su accionar también en otros ámbitos, entendiendo que la lucha   antipatriarcal va de la mano con la lucha contra toda forma de autoridad y dominación. Mucho ruido generó en su momento la falsificación y posterior repartición de miles de pasajes de metro - tren en barrios de obrerxs, como también causaron cierta conmoción las acciones de solidaridad con el pueblo kurdo y su apoyo a las ocupaciones y a la lucha contra la especulación inmobiliaria, como lo refleja la cita inicial de este artículo.     
La dominación nos afecta a todas las personas pero, sin duda, no a todas nos ataca de la misma manera; no es lo mismo ser hombre o mujer o queers o trans en esta sociedad, sin embargo, rechazamos las posturas basadas en lamentaciones y estériles quejas, por lo que apostamos por romper con el papel que nos han asignado y dejar de ser víctimas. En este sentido abrazamos a quienes toman la palabra y le dan cuerpo en la acción; 
Juntas, nos demostramos que somos capaces de realizar actos a partir de nuestras ideas, y que no necesitamos a nadie más que a nosotras mismas para hacerlo. Preparamos nuestra venganza por todas las veces que nos hemos sentido desanimadas, intentando persuadirnos con la idea de que no éramos capaces, que no teníamos las competencias necesarias, ni la fuerza, ni los medios, para desactivar esta lógica que nos hace aplazar para siempre más tarde el momento de expresar nuestra rabia y nuestros deseos   

Palabras finales
Criticamos y nos hacemos la autocrítica de que nos hace falta una propuesta por parte de quienes estamos enfrentando al dominio, específicamente en lo que respecta a la lucha antipatriarcal. Con sus pros y sus contras hemos sido testigxs de cómo se han visibilizado diversas formas de machismos y/o agresiones dentro de los espacios antiautoritarios, y no tenemos un método o solución del qué hacer con lxs agresorxs. En otras latitudes se han hecho cargo y afrontan el virus patriarcal; por ejemplo en el Kurdistán se ha creado una instancia especial para hombres en la que se trata de romper con más de 5000 años de hegemonía masculina. Estas “clases” pueden durar semanas o meses, teniendo como objetivo “matar al macho dominante” y, más que educar, busca eliminar las actitudes reaccionarias de los roles de género y de la opresión patriarcal. No sabemos los resultados de estas iniciativas, tampoco la conocemos en profundidad. Sólo la exponemos para evidenciar una forma de plantar cara a la lacra machista. Pero lo que sí tenemos claro es  que nada se puede construir sobre cimientos podridos, tenemos que acabar con todas las relaciones nocivas, y desde ahí poder armar nuevas formas fraternas. 
Por último, creemos que no podemos solo quedarnos en las respuestas a las agresiones machistas, nuestros objetivos tienen que ir más allá, tenemos que empezar a hacerle frente al patriarcado de una forma ofensiva y directa con todos los medios y formas que nosotras mismas tenemos que generar. Los discursos de los feminismos reformistas que solo apuntan a lo estético solo refuerzan y reproducen el poder, por lo tanto constituyen un engranaje más del patriarcado.
No hay nadie que nos vaya a quitar la opresión, no hay salvadorxs ni héroes, el patriarcado, la dominación y las relaciones autoritarias seguirán allí tal cual…no vemos otro camino más que el del enfrentamiento.    


Comentarios

Entradas populares de este blog

Encuentro 2024 ❤️‍🔥

  ¡Llegó nuestro 5to año de Encuentro!  🖤🖤🖤🖤🖤 No viviremos vencides No despertaremos sin esperanzas para un mejor día, un mejor año, una mejor década. No construiremos los sistemas, las ganancias de otres, sin reservarnos una cuota de tiempo y energía para construir otro futuro. No soñaremos como si este fuese el único mundo posible, como si fuese verdad que lo que hacemos no importa. Nuestros sueños son demasiado grandes. Nos dicen que sólo son posibles el capitalismo, o sistemas aún peores. Quieren que dejemos de imaginar, de prefigurar, encontrarnos y crear. No lo haremos. Quieren que aceptemos la autoridad de nuestro patrón (o del algoritmo que lo sustituye), del policía, del médico. Que aspiremos a tener ese poder sobre otres. No lo haremos. En nuestras profundidades, vive una dura semilla de rebeldía, demasiado dura y terca para romper, demasiado viva para contener y olvidar. Este año, como todos los años, nos juntamos para alimentarla. De sus frutos, sembraremos el...

Últimos detalles antes del fin de semana!

  Buenas!  Por acá les compartimos algunas puntualizaciones importantes para el Encuentro.  Como es en un camping, no olvidar llevar todo lo imprescindible para acampar! Con mucha emoción nos decimos:  Nos vemos en unos días, compañeres!

Cronograma 2023

  Compartimos el cronograma para el Encuentro de este año.  En dos semanas nos estamos encontrando para seguir rasgando juntxs los velos de esta normalidad.  Un año más nos negamos a rendirnos. Un año más nos aferramos a la certeza de que la vida puede ser más. Un año más nos disponemos al encuentro porque juntes nos fortalecemos.  Hasta pronto compañeres!  🏴 💌 Por más información nos pueden escribir a lequebuscaencuentra@gmail.com